X-Men: Días del Futuro Pasado – Hablando se entiende la gente mutante

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En una escena de la nueva entrega de los X-Men, Lobezno y un joven Charles Xavier intentan infiltrarse en cierta instalación. Cuando son interceptados por unos guardias, el Profesor intenta abrirse paso dialogando e intentando engañarles contándoles una mentira hasta que Logan pierde la paciencia y noquea a sus adversarios con una sartén, preguntando a su compañero “¿Ya has terminado?” Este momento retrata perfectamente Días del Futuro Pasado.

La quinta entrega de la saga mutante, si obviamos spin-offs, es una secuela no sólo de la muy entretenida y estimable X-Men: Primera Generación, sino también de X-Men 3: La Decisión Final. El argumento comienza en un futuro donde los mutantes se encuentran en guerra contra los temibles Centinelas, armas polivalentes anti-mutantes que han diezmado y encerrado a todos los seres con poderes. La situación es tan grave que incluso Magneto y el Profesor Xavier se han aliado para evitar su extinción, provocando que, ante el fin inminente de su raza, tomen una decisión drástica: enviar la conciencia de Lobezno a su yo de 1973 para evitar un acontecimiento que causará la creación de los Centinelas y el comienzo de la guerra.

En esta ocasión la cinta no está dirigida por Matthew Vaughn, responsable de Primera Generación, sino que es el mismísimo Bryan Singer, que firmó las dos primeras entregas de la franquicia (siendo considerada la segunda la mejor de todas), el que toma las riendas del proyecto. En el reparto tenemos toda una reunión de estrellas ya conocidas por todos como Hugh Jackman interpretando a Lobezno, James McAvoy y Patrick Stewart a Charles Xavier, Ian McKellen y Michael Fassbender a Magneto, Jennifer Lawrence a Mística, Ellen Page a Kitty Pride o Nicholas Hoult a Bestia; a los que se suman Peter Dinklage (el famoso Tyrion de Juego de Tronos) como el antagonista Bolivar Trask, Evan Peters como Quicksilver o Josh Helman como cierto viejo (o futuro, en este caso) conocido de Logan.

Días del Futuro Pasado actúa como una conglomeración de todas las líneas argumentales presentes durante toda la saga, intentando unir, como bien señala el título, el pasado y el futuro de la franquicia en un mismo punto al partir del cual se desarrollarán las próximas películas, algo que queda evidente tras el final, posibilitando una gran libertad para encarar los futuros guiones sin verse lastrados por acontecimientos anteriores. Es por eso por lo que la cinta se esmera mucho en intentar no dejar ningún cabo suelto aunque sea a expensas de la misma acción y de algunas licencias más o menos discutibles.

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En primer lugar, el ritmo de la película es bastante irregular debido a la gran descompensación entre las escenas de acción y los diálogos. Esto no sería tan grave si no fuese porque las conversaciones entre los distintos personajes son repetitivas, simples y previsibles, volviendo a recurrir una y otra vez a los consabidos conflictos morales y de intereses entre los diferentes bandos mutantes. Por supuesto que es interesante ver cómo interaccionan los distintos protagonistas, opuestos muchas veces o con rencillas profundas entre ellos, como Xavier, Magneto y Mística; pero no se le da ninguna dimensión novedosa que no hayamos visto anteriormente en la saga. Ese es un gran lastre que tiene Días del Futuro Pasado: siendo la quinta entrega necesita algo fresco y novedoso para mantener el interés y conseguir personalidad propia pero no arriesga en ningún momento y se mueve en terreno ya explorado en el pasado. La dinámica entre los personajes se retrató mejor en Primera Generación, sirviendo de muy buen punto de partida para todos los conflictos personales que se irán desarrollando en el futuro.

Eso también provoca ciertas escenas que se alargan demasiado, con personajes dando vueltas a la misma idea una y otra vez o momentos demasiado estirados que intentan mantener la tensión cuando realmente todos sabemos lo que va a ocurrir. No sólo eso, sino que hay ciertas escenas que no aportan nada a la trama, como la cuarentena de Vietnam. Cuando más seria y trascendente intenta ponerse, más rutinaria se vuelve la película. Por eso se agradece mucho ciertos momentos cómicos, a veces fugaces, que alivian la pesadez de tanto diálogo presuntamente profundo que retienen el ritmo y, en ocasiones, pueden llegar a aburrir, despertando en nosotros el ansia de que llegue la siguiente escena de acción.

De hecho, uno de los mejores momentos de la cinta es la aparición de Quicksilver en escena, un personaje que rompe totalmente con el tono del resto de Días del Futuro Pasado pero que ofrece diversión pura y dura, no sólo por su socarronería sino por una escena realmente vistosa en un enfrentamiento con unos guardias que se desarrolla en cámara lenta para todos… excepto para él. Sin embargo, su repercusión en la trama es mínima y Quicksilver desaparece más pronto que tarde, eso sí, sirviendo como recordatorio a Singer de que posiblemente debería haber apostado más por la diversión sin complejos. Otro buen ejemplo es la pequeña subtrama relacionada con el asesinato de JFK, que aprovecha el contexto histórico de forma perfecta para dar mayor empaque a la implicación de Xavier, Magneto y compañía en los conflictos del mundo.

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Y es que, en esta película, los mutantes intentan resolver sus conflictos hablando, como debe ser, usando el diálogo, yéndose a tomar un café, limando sus asperezas abriendo su corazón, no liándose a darse tortazos y collejas sin ton ni son. No, no os voy a engañar, por supuesto que hay escenas de acción, muy bien rodadas todas, técnicamente impecables aunque sin llegar a impresionar, pero muy separadas entre sí en el metraje. De hecho, algunas de ellas son fugaces y sirven para exhibir sin tapujos los poderes de algunos mutantes pero son breves, chispazos que nos dejan con ganas de más. Algunas acciones de Magneto, Quicksilver o Blink son impresionantes a nivel visual y artístico pero luego nos encontramos con un Lobezno de lo más recatado y que sólo parece reclamar el foco principal con algunos chascarrillos cómicos (sólo le falta soltar el típico “Estoy demasiado viejo para todo esto”) o una Mística que realiza una y otra vez la misma escena desde la primera X-Men (se disfraza, la descubren, utiliza su gran agilidad para el combate, se escapa y vuelta a empezar).

Otra cosa que decepciona y reafirma el poco riesgo tomado en la película es que apenas juega con las distintas líneas temporales en las que se mueve la acción. No esperéis saltos entre el futuro y el pasado, con acontecimientos que afecten el uno al otro instantáneamente, las cartas se muestran muy rápidamente para dejar claro que a efectos prácticos son casi entidades diferentes y pierde una gran oportunidad para dar mayor tensión a lo que sucede en pantalla. De hecho, toda la aventura de Lobezno en 1973 se supone que es una carrera contrarreloj angustiosa para evitar la extinción de los mutantes pero nunca da esa sensación. Por otra parte, siendo tiquismiquis, hay algunas licencias que chocan un poco, como una Kitty Pride capaz de enviar la conciencia de una persona al pasado o un Magneto que no sólo controla los campos magnéticos, sino que incluso puede manipular y moldear a su antojo cualquier metal. Por su lado, la banda sonora pasa completamente desapercibida y sólo nos daremos cuenta de que existe cuando recurra al tema principal de la saga.

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En cuanto al reparto, nos encontramos con algunos actores que están con el piloto automático puesto durante toda la cinta. Hugh Jackman se encuentra cómodo en el papel de Lobezno y sabe sacarlo adelante sin mucho esfuerzo aunque se le empiecen a notar los años, James McAvoy es convincente como el atormentado joven Xavier, Michael Fassbender aporta la contundente presencia que demanda Magneto pero parece que sólo utiliza un mismo gesto durante toda la historia (ojos entrecerrados y boca levemente abierta), Jennifer Lawrence sigue siendo una alegría para la vista y aprovecha los momentos en los que utiliza su fachada humana para dar un poquito de drama al metraje, Nicholas Hoult lo borda como Bestia y Peter Dinklage consigue transmitir la turbadora seriedad y determinación de Trask pero su personaje ya lo hemos visto infinidad de veces en otras obras. En definitiva, nadie lo hace mal pero nadie se luce especialmente tampoco. Para rematar el asunto, algunos personajes anteriormente importantes apenas aparecen, como Tormenta o Pícara, con una Anna Paquin que luce salario y nombre en los carteles promocionales pero que apenas aparece tres segundos en pantalla y sin decir ni “Hola.”

A pesar de todo, Días del Futuro Pasado no es una mala película ni mucho menos. Las escenas de acción entretienen mucho, varios momentos cómicos provocan una sonrisa e incluso una carcajada, el apartado visual y artístico es impecable y la producción da sensación de solidez. Sin embargo, el ritmo irregular, los diálogos repetitivos y previsibles, el argumento ramplón que desaprovecha varios conceptos interesantes como las distintas líneas temporales y el contexto histórico y la sensación de que no presenta nada nuevo alejan la obra no sólo de ser la película de mutantes definitiva sino que ni siquiera se acerca a las grandes expectativas creadas antes de su estreno.

6/10 CULOS DE LOBEZNO

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3 comentarios en “X-Men: Días del Futuro Pasado – Hablando se entiende la gente mutante

  1. Vaya, pues parece que no me pierdo nada si espero a la edicion domestica. Lastima, tenia muy buena pinta.

    Aunque bien es cierto, que se basa en una aventura corta de los X-Men, que originariamente tampoco era gran cosa pasadas las paginas del “futuro centinela”.

  2. No es la mejor de la saga, la segunda entrega sigue teniendo ese honor, pero es un buen entretenimiento. Desde luego que arriesgar no arriesga, pero lo que es yo no he visto descompensación entre los momentos de acción y los que no lo son, los veo bastante equilibrados de hecho.

    ¿Que se podía haber aprovechado mejor las dos líneas temporales? Desde luego. Al final casi toda la acción transcurre en los 70, pero dado que Lobezno del futuro no se puede mover para ello tendrían que haber centrado la acción en otro personaje que sí pudiera (y encontrar una excusa para ello). Yo también he echado un falta una mayor presencia de Quicksilver.

    Salutations

  3. Muchas gracias a los dos por vuestros comentarios. Yo creo que al final mucho se resume en que ya llevamos muchas películas de los mutantes y es difícil crear algo nuevo y original sin romper con todo lo anterior, aunque Primera Generación sí que daba un soplo de aire fresco. Eso sí, ahora van a tener mucha libertad para hacer lo que quieran con el argumento de las próximas películas, a ver si nos sorprenden.

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