Hace dos años… Muse: Luz en la oscuridad (Palacio de los Deportes, Madrid; 20/10/2012)

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Hace dos años acudí por última vez (hasta ahora) a un concierto en directo para poder disfrutar de uno de mis grupos favoritos: Muse. Fue una experiencia inolvidable y escribí esta crónica para un blog amigo, La Torre del Paraíso, que, desafortunadamente, ha cerrado sus puertas. Así, en plan nostalgia y para recordar aquella mágica noche, recupero el texto que redacté con el rock todavía corriéndome por las venas. Entrad en el Delorean, abrochaos los cinturones y viajemos al pasado.

Con su flamante nuevo disco bajo el brazo, The 2nd Law, el Palacio de los Deportes de Madrid se vistió con sus mejores galas para recibir a Muse, ese grupo que, en su camino hacia la cumbre del éxito y la popularidad, enumera los distintos conceptos que envuelven la entropía y la segunda ley de la termodinámica.

La cita en la capital era la tercera fecha en la nueva gira del trío de Devon, por lo que los sentimientos de los aficionados se dividían entre la frescura que da el tener las pilas bien cargadas y la falta de rodaje que podía lastrar las nuevas canciones y, especialmente, el nuevo papel estelar de Chris, el bajista, que se estrenaba como compositor y vocalista de dos nuevos temas, Save Me y Liquid State. Pero todo eso se olvidaba una vez se entraba al que, por una noche, se iba a convertir en el teatro de los sueños.

Antes del plato principal de la noche, el aperitivo llegó con el grupo The Joy Formidable, un trío de rock guitarrero pero algo plano, comandado por una jovenzuela rubia que siempre recurría a los mismos recursos escénicos y que sólo animó realmente al público cuando desveló que era el cumpleaños del batería. Música que no molesta pero que no pasaría al recuerdo de nadie como un gran descubrimiento.

La espera a medida que se acercaban las 21:30 de la noche se iba llenando de una mezcla de tensión, nerviosismo e ilusión, esperando a que se volvieran a apagar las luces para sumergirnos de lleno en el universo lleno de teoremas físicos, política, economía, amor en tiempos oscuros y ciencia-ficción de Muse. Y así, con unos pocos minutos de retraso, comenzó el viaje…

La característica voz de la locutora entonando el principio de la segunda ley de la termodinámica de Unsustainable llenó el Palacio de los Deportes. El escenario, lejos en un primer momento de la grandilocuencia de su última visita a la misma sede en 2009 (con la presencia de tres imponentes torres), estaba formado por un conjunto sencillo con un semicírculo de pantallas LED a ras de suelo y orientadas hacia arriba, una pasarela sobre ellas y un armatoste en la parte superior que luego se desvelaría como una pirámide invertida de pantallas que se movían en vertical, todo ello culminado por una pequeña porción de escenario que se introducía en las primeras filas de la pista para que los ídolos estuvieran más cerca de sus seguidores.

Todos a una, el grito de ¡Unsustainable! produjo una explosión de luces, con el trío desarrollando esa incursión en el dubstep para comenzar el concierto con un ritmo alto y lleno de guitarras distorsionadas. Muse quería lanzarse al cuello de los aficionados y, sin dar tiempo a ningún respiro, encaró Supremacy, esa canción con reminiscencias a Kashmir de Led Zeppelin y que algunos han querido convertir en tema principal de la nueva película de James Bond.

Apenas había comenzado el concierto pero ya se podía intuir el gran éxito de la noche: Matt Bellamy. El líder del grupo se mostró en gran forma, hiperactivo y lleno de energía, citando al público, amenazando con desmontarse en los riffs más duros, tirándose de rodillas o directamente al suelo, moviéndose por todo el escenario y la pasarela sin descuidar a ningún sector del recinto, dotando de una inmensa intensidad a cada instante de la velada, convirtiendo el concierto en uno de los mejores realizados por Muse en España. Si existe un Dios del rock, ayer tomó el cuerpo de Matt.

Los acordes de Interlude llevaron irremediablemente a la explosión de Hysteria, uno de los momentos emblemáticos en todo concierto que se precie, con todo el recinto entregado y cantando religiosamente el estribillo, a lo que siguió Supermassive Black Hole, un tema que se transforma radicalmente en directo, con un riff agresivo y pesado que empuja a la gente a botar sin descanso.

Y precisamente eso, un descanso, se buscó con la siguiente canción, Resistance, cuyo videoclip oficial precisamente se grabó en la última visita del grupo al Palacio de los Deportes. Tras esa conversación entre Matt y el público al son de “It could be wrong, could be wrong”, llegó el momento de bailar con Panic Station, una de las sorpresas de The 2nd Law que conectó inmediatamente con el público y que ofreció una de las anécdotas de la noche, con Matt cayéndose durante el solo al subir a la pasarela del escenario, produciendo risas en el líder del grupo, todo ello mientras una extraña criatura morada vestida con zapatillas verdes fosforito se marcaba una coreografía funky de lo más particular en las pantallas.

La fiesta dio paso a uno de los momentos más series y profundos de la noche con los primeros acordes de Animals, uno de los mejores temas del último disco, donde el escenario se convirtió en un simulacro de bolsa bursátil, con ese característico fluir de valores de acciones acompañado por vídeos en la pirámide invertida donde se mostraba a los tiburones de Wall Street regocijándose en su capitalismo avasallador. La letra de la canción, durísima hacia el sistema económico actual, y el subidón de intensidad con el segundo solo, acompañado por el rojo que señala la bajada de valor de las acciones en su camino hacia el colapso económico mundial, convirtió ese momento en algo especialmente emocionante.

Tras este tramo tan avasallador, Muse decidieron dejar de pisar el acelerador y, mientras Dom se volvía protagonista con la Monty Jam, el piano emergía del suelo del escenario como un espejismo. Así, Matt abordó Explorers, la nana de The 2nd Law con un extraterrestre como protagonista. Manteniendo el ritmo calmado, perfecto para recuperar el aliento, llegó el momento más sorprendente de la noche, y es que el grupo decidió recuperar Falling Down, tema de su primer disco Showbiz, instante en el que el propio Matt reconoció que posiblemente era la primera vez que la tocaban en una gira (excluyendo festivales) en España, preguntando a la audiencia si estaba en lo cierto.

Dejando atrás los motivos otoñales que acompañaron a la canción, la sorpresa continuó con los primeros acordes de Host, cara B de su primera época, pero que finalmente sólo se utilizó su introducción para dar paso a otro de los grandes momentos de todo concierto de Muse: Time is Running Out. El descanso se daba por cerrado y los botes volvieron a sacudir el Palacio de los Deportes, en una nueva comunión entre el grupo y sus seguidores, donde incluso Matt dejó cantar el estribillo a todos los allí presentes.

Tras la subida de adrenalina, Chris dio un paso al frente, llegando su momento de protagonismo en la noche, listo para cantar uno de sus temas. Si bien todo el mundo esperaba Save Me, más tranquila y fácil de interpretar para alguien que, según él mismo declara, todavía no sabe cantar y tocar a la vez, el riff sucio y pesado de Liquid State rompió la expectación para sorpresa de todos porque, además, el bajista superó con nota el trance, sin desafinar y con un tono perfecto, clavando el tema. Otro motivo de felicidad en la parroquia musera.

El final de Liquid State dio paso a la porción pop del concierto, en el que Matt reclamó todo el protagonismo dejando a un lado su guitarra y enfundándose unas peculiares gafas para Madness, a la que siguió una intensidad vocal inusitada en Follow Me, otro de los temas que coquetean con la electrónica en The 2nd Law. La canción, dedicada a su hijo Bing, mostró a un Matt arrebatado y desgarrador, entonando el tema tirado en el suelo, extendiendo su brazos e intentando rasgar el cielo con sus cuerdas vocales. Lo que en otros momentos podría ser un histrionismo exagerado, fue un momento espectacular lleno de intensidad, también gracias al gran montaje de iluminación.

La siguiente canción fue Undisclosed Desires, donde Matt volvió a repudiar el keytar para centrarse en la parte vocal y hacer algo inédito hasta la fecha: bajar al foso para saludar y cantar junto a las primeras filas de pista, que tuvieron la fortuna de poder tocarle y ser testigos en primerísima persona del líder de Muse. No sabemos si se convertirá en algo habitual en los próximos conciertos, pero toda la gente quedó gratamente sorprendida proveniendo de una banda que no solía interactuar más de lo necesario con su público.

Cuando Matt recuperó su guitarra, no tardó en hacer explotar el concierto. El característico riff de Plug In Baby hizo enloquecer a las masas, una canción que siempre será pilar capital de todo setlist de Muse, un agujero negro que absorbe cualquier energía negativa para convertirla en un Big Bang de intensidad y devoción.

Fue entonces cuando surgió uno de los momentos más cómicos (a la par que dramáticos para muchos) y es que en las pantallas apareció una ruleta de casino con dos opciones, rojo para New Born y negro para Stockholm Syndrome. Al comenzar a girar, una bola cayó para dictaminar la siguiente canción por el supuesto azar (aunque posteriormente se descubriría que el setlist ya estaba decidido de antemano). Todo el auditorio tenía el corazón partido ante la perspectiva de dejar fuera uno de esos dos temazos, aunque, mirado por otra parte, el éxito estaba garantizado fuese cual fuese el resultado. La bola decidió que la velada de Origin of Symmetry continuara y la maravillosa New Born se alzó en el Palacio con esa brillante combinación de piano en su introducción y riff estratosférico en su desarrollo.

Cerrando el tema con el intenso outro del riff Headup, la pirámide invertida fue descendiendo hasta tener una posición enderezada, cubriendo a todo el grupo. Tras unos instantes, las repetitivas notas de piano de la bella y turbadora Isolated System, acompañadas por imágenes del videoclip oficial, inauguraron el primer bis, con una interpretación que dejó de lado los hipnóticos coros para centrarse en la guitarra, bajo y batería. Al término del tema, la intensidad volvió a subir con los acordes de Uprising, la reivindicación hecha música en el que todo el recinto dejó claro que iban a salir victoriosos ante la manipulación política y económica actual, todo ello cerrado con un riff final que mejora con mucho a la versión del disco.

La oscuridad volvió a inundar el Palacio hasta que los tonos rojos acompañaron los acordes de esa armónica que nos lleva al spaguetti-western marciano de Knights of Cydonia, uno de los temas más emblemáticos de Muse y que ha servido como cierre de sus conciertos desde los tiempos de Black Holes & Revelations en 2006. Grupo y público se dieron la mano para cabalgar juntos más allá de las estrellas en otro de los pilares indiscutibles de los conciertos del grupo.

Pero, en esta ocasión, Knights of Cydonia no se convirtió en el cierre de la velada, como muchos sospechaban, y tras unos minutos en los que la audiencia entregada mostraba su devoción pidiendo más y más Muse, el escenario volvió a iluminarse con Starlight, acompañada por las sempiternas palmadas. A pesar de que nadie quería que la noche acabase, Matt enfiló el piano para encarar Survival, el épico tema oficial de los últimos Juegos Olímpicos de Londres que se convirtió en un broche a la altura de las circunstancias con esa guitarra distorsionada y el grito colectivo de “¡Fight!” y “¡Win!”, culminado con una ovación que se prolongó durante varios minutos mientras los integrantes de Muse se despedían de su público, con un Matt que se hizo el remolón devolviendo las muestras de cariño de los allí presentes.

El encendido de luces nos despertó del sueño y nos obligó a volver al mundo real, en un concierto que, para muchos, fue uno de los mejores (o incluso el mejor) que ha dado Muse en sus visitas a España, especialmente por la gran intensidad ofrecida por el grupo y Matt Bellamy en particular, que se convirtió en un coloso para recordarnos que, aunque vivamos en tiempos oscuros, siempre hay luz para aquel que lo busca.

SETLIST

1.- The 2nd Law: Unsustainable
2.- Supremacy
3.- Interlude
4.- Hysteria
5.- Supermassive Black Hole
6.- Resistance
7.- Panic Station
8.- Animals
9.- Monty Jam
10.- Explorers
11.- Falling Down
12.- Host (Intro) + Time Is Running Out
13.- Liquid State
14.- Madness
15.- Follow Me
16.- Undisclosed Desires
17.- Plug In Baby
18.- New Born (Headup riff outro)

Bis 1:

19.- The 2nd Law: Isolated System
20.- Uprising
21.- Knights of Cydonia (Man With A Harmonica intro)

Bis 2:

22.- Starlight
23.- Survival

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