Amagi Brilliant Park: La montaña rusa del humor

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Kyoto Animation, o KyoAni para los amigos, se ha convertido en uno de los estudios más reverenciados en la última década gracias a obras como La melancolía de Haruhi Suzumiya, Lucky Star o K-On!. Si bien desde mi punto de vista ha tenido varios altibajos, como la insulsa Hyouka o la entretenida pero irregular Kyoukai no Kanata, cada uno de sus proyectos me produce, como mínimo, curiosidad.

Amagi Brilliant Park, también conocida como Amaburi, es una serie de 13 episodios basada en las novelas ligeras escritas por Shoji Gatoh, creador de la popular Full Metal Panic! y que ya firmó el guión de Hyouka, e ilustradas por Yuka Nakajima, contando con cinco entregas hasta ahora. La historia nos presenta a Seiya Kanie, un chico perfeccionista y creído que es obligado por su misteriosa compañera Isuzu Sento a visitar un destartalado parque de atracciones con problemas financieros que está a punto de cerrar. Allí descubrirá que los trabajadores del lugar son en realidad refugiados de un reino mágico que necesitan recolectar la diversión de las personas para poder existir, por lo que piden a Kanie que les ayude a salvar el parque y conseguir atraer a 250.000 visitantes en tres meses para impedir el cierre.

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Si hay algo en lo que KyoAni siempre ha destacado en mayor o menor medida es en su faceta técnica y Amaburi no es una excepción. Desde el primer momento, el apartado visual es vibrante, colorido y lleno de detalle, con diseños variados y creativos que brillan tanto en los personajes humanos más convencionales como Kanie, Sento y la princesa Latifa (los chicos guapos son muy guapos, las chicas guapas son muy guapas y las princesitas adorables son muy adorables) como en el extenso plantel de criaturas fantásticas que pueblan cada rincón del parque, como las mascotas Moffle, Macaron y Tirami o las encantadoras hadas elementales Muse, Salama, Sylphy y Kobory. Al excelente uso del color y la iluminación se une un diseño de escenarios detallado y una animación suave y elegante que nunca escatima en frames para adornar cada escena y dar mucha expresividad a los personajes. La serie es toda una golosina para los ojos, clavando la ambientación de un parque de atracciones mágico.

La banda sonora acompaña correctamente la acción, con fanfarrias y melodías alegres propias del lugar en el que se sitúa la trama, aunque no despacha ningún tema memorable, ni siquiera en su opening o ending. En cuanto al doblaje, el trabajo para representar cada personaje es muy bueno, especialmente en casos como el de Sento, con su tono serio capaz de domar hasta las situaciones más surrealistas.

El humor es una constante en Amaburi, desde chistes blancos de lo más entrañables hasta algunos momentos de lo más absurdos. El anime nunca aspira a desbocarse cómicamente y prefiere mantener un ritmo sólido y constante antes que romperlo con gags continuos, especialmente porque se preocupa en presentar y desarrollar cada uno de los personajes que participan en la trama, ya sean protagonistas o secundarios. Esta medida, a pesar de propiciar algunos bajones de ritmo, acaba convirtiéndose en todo un acierto pues la verdadera fortaleza de la serie es la diversión que provoca la interacción entre ellos, cada uno con una personalidad y unas características muy marcadas que se esbozan con apenas un par de frases y escenas, incluso cuando tienen muy poco tiempo en pantalla. No hay dos personajes iguales y todos se complementan a la perfección, creando una muy buena química entre ellos y siendo muy fácil cogerles cariño, un equilibrio muy bien ejecutado que incluso deja ganas de disfrutar de más metraje de algunos de ellos, como el grupo formado por las hadas elementales.

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Basándose en esta plantilla de personajes y recreándose en sus virtudes, defectos y relaciones, la serie se hace entretenida y muy simpática, sin quizá arrancar muchas carcajadas pero siempre dibujando una sonrisa en el rostro del espectador. Para animar más el asunto, tiene su dosis justa de drama que, aunque previsible, logra darle un punto más de interés a la trama especialmente cuando ya le hemos cogido cariño a los personajes. Por fortuna, a pesar de que existe cierta tensión romántica entre dos personajes, nunca se deja lastrar por ninguna historia de amor forzada, lo que se agradece bastante. Quizá la serie es un tanto conservadora y no se arriesga a desatarse humorísticamente con diálogos y gags más arriesgados y contundentes pero eso no impide que sea un anime que cumple lo que promete en cuestión de entretenimiento. En ocasiones también parece estar a punto de caer en el fanservice gratuito pero, por suerte, esas escenas son muy escasas y fugaces.

Amagi Brilliant Park es una serie entretenida, simpática, entrañable, brillante visualmente y que cuenta con una galería de personajes carismáticos y divertidos. No inventa nada y por momentos es demasiado conservadora sin atreverse a explotar todo su potencial pero es un anime que consigue hacer sonreír y pasar un buen rato sin complicaciones.

7/10 DISPAROS DE RIFLE MÁGICO

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