Soul Music, de Terry Pratchett: Un estribillo mortalmente pegadizo

soulmusic

Mi aventura con Mundodisco comenzó en verano de 2011 cuando, tras mucho tiempo dudando si sumergirme o no en la obra de Terry Pratchett, me animé a comprar esa edición de 2€ de El color de la magia que publicó Random House Mondadori aquel año. Desde luego, fue una de las decisiones más acertadas (y baratas) de mi vida, por lo que no tardé mucho en hacerme con La luz fantástica, Ritos iguales y Mort de golpe.

Desde entonces, he seguido viajando por Mundodisco adquiriendo las distintas entregas en el orden de salida original, un orden que la edición española no ha respetado en algunos momentos, entremezclando algunos títulos anteriores y posteriores. Si bien la franquicia de Pratchett se divide en diferentes sagas que se pueden seguir de forma independiente, siempre soy defensor del método de orden cronológico de lanzamiento, la única forma en la que te puedes asegurar de no perderte absolutamente nada, especialmente guiños, referencias, personajes y el trasfondo general de ese mundo situado sobre la espalda de cuatro elefantes que reposan a su vez en la concha de la gran tortuga A’Tuin.

Soul Music, publicada en 1994, es la decimosexta novela de la serie, siendo a su vez la tercera entrega de la saga centrada en el personaje de la Muerte y todo lo que le rodea. La historia comienza con dos tramas independientes. Por un lado se nos presenta a Imp, un joven arpista que viaja a Ankh-Morpork para buscar fortuna y que acabará formando un grupo musical con un enano y un troll que revolucionará la ciudad. Por otra parte, Susan es una muchachita tímida y algo pasota que estudia en una escuela femenina de Quirm a la que se le empiezan a aparecer extrañas criaturas. Pronto comprenderá que es la nieta de la Muerte y que, ante la desaparición repentina de su abuelo, tendrá que hacerse cargo del negocio familiar.

Una vez más, Pratchett introduce un elemento moderno en la fantasía medieval de Mundodisco, en esta ocasión la música rock, la industria discográfica y el fenómeno fan, con lo que aprovecha para parodiar todo ese mundillo lanzando un reguero de homenajes y referencias nada sutiles a grupos del siglo XX, engarzando una maquinaria en la que se muestra la mercantilización de algo tan creativo y personal, del precio a pagar para alcanzar el éxito y la masificación y comercialización de una industria musical en la que, muchas veces, lo de menos es precisamente la música. Con su tradicional vena humorística llena de sarcasmo, ironía y acidez pero siempre con una elegancia y naturalidad fascinantes, Pratchett se siente muy a gusto con esta temática, lanzando dardos a diestro y siniestro pero sin perder la vista en desarrollar y adaptar a su estilo la típica historia del alzamiento y caída de un grupo musical, todo ello fusionándolo con esa problemática mágica que late en todas sus novelas. De hecho, la descripción del auge de la música también recuerda mucho a la estructura de su saga de la Revolución Industrial que inició Imágenes en acción.

En lo que respecta a Susan, incide no sólo en el trasfondo de la Muerte y su forma de enfrentarse a sus arrebatos más humanos, sino también en temas universales como la familia y sus relaciones, así como la transmisión de una herencia que no siempre tiene que ser algo material. Si bien esta trama comienza con fuerza, especialmente cuando la protagonista tiene que lidiar con su recién descubierto legado sobrenatural, pierde mucho fuelle a medida que avanza la historia, quedándose claramente en un segundo plano con respecto a la odisea musical de Imp y compañía, con mucho menos espacio en las páginas y, en ocasiones, llegando casi al nivel de un cameo. Hubiera sido muy interesante un mayor desarrollo de Susan intentado adaptarse a su nueva situación y tomando una perspectiva diferente de lo que es encargarse de llevar los negocios de la Muerte (algo que ya pudimos ver en Mort) a través de su visión escéptica. Así, a pesar de que en un principio todo parece apuntar que ella será el motor del argumento, su peso se vuelve muy relativo, viéndose superada incluso por Ridcully y su camarilla de la Universidad Invisible, que vuelven a robar la escena cada vez que aparecen.

Soul Music sigue manteniendo el gran nivel de las novelas de Mundodisco, que no ha decaído de momento tras 16 entregas que llevo leídas, pero que es algo irregular al intentar entretejer las tramas de Imp y Susan, siendo mucho más brillante e importante la primera que la segunda. De esta forma, aunque el libro se encuentre en la saga de la Muerte, las peripecias referentes a este tema quedan en segundo plano ante la divertidísima y vibrante parodia de la industria discográfica que se encuentra en sus páginas.

7,5/10 CANCIONES CON ROCAS DENTRO

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